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Novedades, ideas y reflexiones varias.

Portabilidad real en el PSD2

Brindemos por el Open Banking, melón que deberíamos haber abierto este pasado sábado (14 de septiembre) con la supuesta entrada en vigor del PSD2 (Payment Services Directive II) en España, ahora objeto de moratoria.

Aunque PSD2 abarca muchas más cosas, nos resulta particularmente relevante el frente de apertura de los datos transaccionales (cargos bancarios, gastos cotidianos) a su toma de control por parte del cliente y el tremendo potencial de su cesión a otras empresas para el aprovechamiento de nuevos y más dinámicos modelos de explotación conjunta.

Cierto es que acumulamos un cierto nivel de impaciencia (o frustración) tras meses de convivencia con la promesa de la portabilidad de datos en el RGPD/GDPR, pero se da una circunstancia en el PSD2 que nos ha faltado en el marco legal de la protección de datos: la exigencia de interoperabilidad.

Había ya discutido aquí hace unos días que en esa concreta limitación del derecho de portabilidad descansaba el valor de adoptar estándares y taxonomías compartidas (ej., Data Transfer Project), habida cuenta del tiempo que aún tardarán estos en propagarse y el evidente interés que muchos responsables del tratamiento tendrán por mantener sus propios esquemas y taxonomías, asegurándose el cumplimiento de la letra de la ley sin el riesgo de una amenaza competitiva real.

El compromiso de PSD2 con una sana propagación de APIs y fórmulas preparadas para su aprovechamiento inmediato es con ello muy bienvenido. Podría poner la estocada a las prácticas actuales de page scrapping y la asunción de riesgos por parte de los usuarios al compartir las credenciales bancarias que facilitan dichas prácticas (por parte de startups FinTech y otras empresas postulando la explotación de datos transaccionales para beneficio mutuo).

La cosa se pone así realmente interesante desde el punto de vista de los sistemas de gestión de información personal (PIMS en su acrónimo inglés), que probablemente pasarán a encontrar en los consumos reales de tarjetas de crédito una fuente de más rápido acceso que el ejercicio de derechos de acceso o portabilidad frente a las empresas situadas al otro lado de cada transacción.

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