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Novedades, ideas y reflexiones varias.

Por favor, no más gestores de consentimiento

Ayer hablaba de PrivacyTech y hoy tengo que volver sobre una de las propuestas estrella de este mercado: la gestión de consentimientos de usuario a cookies y otros mecanismos análogos (Consent Management Platform o “CMP”).

También he escrito y hablado mucho sobre esto, pero la cosa evoluciona. Después de los cambios anunciados por ambos ICO y CNIL en la interpretación del artículo 5.3 de la Directiva ePrivacy (en España vivido a través del 22.2 de la LSSI), a la luz del RGPD, parece bastante evidente que la abrumadora mayoría de las ventanas emergentes y faldones que cada día interrumpen o directamente destrozan nuestra experiencia de navegación sin directamente incapaces de alcanzar los umbrales mínimos de consentimiento válido.

En otras palabras, son un esfuerzo fútil. Y resulta duro asumir que los costes de implementación asociados y el propio peaje anual del servicio CMP en nube hayan supuesto una pérdida de tiempo y dinero. O peor aún, que la forma en que han alienado a nuestra base de usuarios (o directamente espantado a un elevado porcentaje de la audiencia) no tendrá contraprestación alguna en mitigación de riesgos o loable transparencia, públicamente aplaudida.

Creo que puede ser sano repasar otra vez las razones de partida. Volver atrás en el tiempo y preguntarnos: ¿por qué habíamos puesto esto aquí? Si la respuesta es: “Porque desde marketing aseguran que sin esas cookies no pueden hacer campañas o análisis de audiencias”, tenemos un problema de raíz. Para empezar, porque no es cierto.

Con GDPR o sin él, se acabaron los tiempos de marketing de espionaje, de espaldas al usuario y nula transparencia.

Si ahora sumamos la capa de obtención de un consentimiento válido, la muestra de audiencia dispuesta a un seguimiento profundo, toda vez que la pregunta siga los cauces exigidos, es suficientemente pírrica como para plantearse el sentido de mantener vivas todas esas cookies. Aún resultando esto en cerrar la puerta a la publicidad programática (en sí misma incompatible con la normativa actual). Y a la personalización no solicitada.

Si alguien quiere un mejor servicio lo hará felizmente, consciente de que exigirá exponer ciertos datos.

Algunos gestores de marketing (o CMOs) lo han entendido bien, cogiendo el otro por los cuernos y volviendo a la casilla de salida. Otros siguen agarrándose a las prácticas que les han forjado como profesionales, allá por 2005, 2010 o 2015, dejando claro a departamentos legales y equipos de desarrollo que la eliminación de una ristra absurda de cookies/pixels/trackers/snippets pasará por encima de sus cadáveres.

Consent Management Platform: la solución ideal para DPOs dispuestos a plegarse a las exigencias de un CMO incapaz de ponerse en la piel de sus clientes, asumiendo nuevos riegos y costes en el proceso.

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