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Novedades, ideas y reflexiones varias.

Nuevo borrador del Reglamento ePrivacy

Desde el viernes pasado tenemos borrador nuevo del muy esperado Reglamento ePrivacy, que vendrá por fin a reemplazar la Directiva que lo precede (“relativa al tratamiento de los datos personales y a la protección de la intimidad en el sector de las comunicaciones electrónicas”), con disposiciones relativas al uso de cookies y similares prácticas plasmadas ahora, en el caso de España, en el artículo 22.2 de la LSSI (Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico).

Se presentan cambios importantes en el exponendo número 20, que viene a preparar el terreno para el artículo 8 del cuerpo del propio texto legal. Paso a destacar un par de ellos por la mucha relevancia que tienen sobre temas recurrentes en nuestro contexto habitual (Marketing Technology, Data Analytics, etc.):

OK, Google Analytics

Se abre el melón de la analítica digital en nube (SaaS): por un momento (varios meses) ha parecido que solo un Piwik o similar solución albergada por la propia empresa, o bien por otros en su nombre de forma exclusiva, podría superar el filtro de la excepción facilitada por el artículo 8.1d) para la medición agregada de audiencias con propósito de mejora continuada de activos digitales.

Ahora se deja claro que un prestador en nube podrá servir a más de un cliente al mismo tiempo, con lo que se levanta el veto a un Google Analytics, Adobe Analytics y similares soluciones.

Consent Walls y AdTech

Se palpa la tensión a tres bandas entre el lobby AdTech, el empuje de los aún poderosos medios digitales y el activismo en favor del derecho a la privacidad, con un equilibrio tremendamente ambiguo en lo relativo al mercado publicitario digital y las cookies que lo alimentan.

Al tiempo que gana la batalla el “muro de consentimiento” (consent wall) impidiendo el acceso a contenidos a quien no acepta seguimiento pudiendo pagar para evitarlo (o pagas, o aceptas cookies), se abre una excepción al consentimiento vinculada al funcionamiento básico de un servicio solicitado por el usuario al tiempo que se relega al considerando la explicación de que dicha necesariedad se presenta en el mercado de contenidos financiados por publicidad, con todas sus consecuencias, así como una tímida mención a la necesidad de aceptación de dichas consecuencias (una salvaje batería de cookies de terceros para las que podría ser suficiente la delegación en la obtención del consentimiento).

Se percibe con ello aún mayor debate. En los pasillos y en las cámaras, bajo la presión adicional de una presidencia finlandesa que parece bastante motivada a poner el sello bajo su batuta.

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