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MEi app: anticipando emociones

De vez en cuando nos toca analizar la última tendencia en aplicaciones móviles con alto impacto sobre la privacidad del consumidor y cuota de pantalla elevada o en repentino aumento. Por mucho que diseccionemos la política de protección de datos asociada, cosa muy diferente es el flujo real de información personal que pueda producirse.

Aquí llega estos días MEi, un asistente de mensajería que analiza nuestras conversaciones en Whatsapp, SMS u otros canales, aplicando inteligencia artificial a la apreciación de sentimientos en la forma, tempo o contexto de un intercambio entre dos personas. 

Lo cierto es que la propuesta de la empresa neoyorkina es atractiva, y su origen tiene todo el sentido: deja de engañarte pensando que x persona tiene las intenciones que tus emociones le atribuyen, porque su lenguaje “textual” dice lo contrario (!). 

¿Qué desafíos presenta? Como adelantábamos estos días a quien nos lo ha preguntado, y asumiendo que solucionarán la transferencia internacional de datos (a EEUU) antes de su lanzamiento en España, unos cuantos:


La aplicación hace uso de 8 “trackers”, la mayor parte de los cuales remiten datos a terceros (Facebook incluido) y solicita nada menos que 50 permisos de acceso en el dispositivo. Un nivel de intrusión que cuesta entender para el propósito que se declara, a pesar de que se enarbolan muy abiertamente los principios de transparencia y control

Se habla de anonimización y ausencia de tratamiento de datos personales pero, como suele ocurrir al otro lado del charco, se ha puesto el umbral en PII (Personally Identifiable Information) y, aún no guardándose nombres y apellidos del usuario, el dato no baja de la seudonimización y sigue considerándose personal (resultando en la aplicación del RGPD/GDPR), por no entrar en las consecuencias de compartir conversaciones, un número de teléfono, o nuestra agenda de contactos

Se exige edad mínima para el uso de 13 años por términos contractuales (en línea con la normativa estadounidense), con lo que habrá que solventar el salto hasta el mínimo de 14 exigido en España con el consentimiento de los padres. Nada nuevo, porque ya tenemos esto en YouTube o Pinterest (Facebook ya exige los 14 para Whatsapp o Instagram). La comprobación de esta declaración seguirá planteando desafíos

Súmese a ello los derivados de la aplicación de algoritmos de aprendizaje automático si termina resultando en algún efecto significativo en términos de perfilado, propuestas ulteriores etc.

Dicho lo cual: tenemos muchas otras apps instaladas ya, muchas de ellas de origen nacional, planteando muy similares riesgos y, en ocasiones, mucho menos proclives al esfuerzo de transparencia que honra al equipo de MEi (con una loable declaración de principios abiertamente disponible al usuario). Más aún, esta empresa deja bien claro que nunca venderán nuestros datos, y sabemos que la mayor parte de juegos infantiles lo hacen. 

MEi puede suponer un desafío salvaje a la privacidad, pero una buena gestión por parte de sus responsables podría desembocar en un producto tremendamente útil para muchos.

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