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Gestión de cookies bajo el nuevo borrador del Reglamento ePrivacy

Desde el pasado 27 de julio tenemos un nuevo borrador del Reglamento ePrivacy, cortesía de la presidencia finlandesa. Si bien no incorpora cambios al artículo 8.1 (cláusula fundamental para el futuro de la relación ePrivacy/GDPR-RGPD y la evolución de las excepciones aplicables al uso de cookies), las modificaciones sugeridas a otras secciones podrían tener impacto sobre este particular en el próximo debate para su tramitación (agendado para el 9 de septiembre).

La batalla venidera puede perfectamente apreciarse en los exponendos 21 y 21a).

El primero deja una puerta abierta a que los servicios digitales financiados mediante publicidad y solicitados por el propio usuario puedan esquivar la necesidad de consentimiento bajo la condición de facilitar información suficiente (se ha hablado mucho del intensísimo lobby que ha acompañado a la petición de dar luz verde a la base legal del interés legítimo para este propósito).

El segundo da cobertura a las cookies analíticas “puras”, ayer traídas a colación a efectos de derecho comparado. Se aprecia que pueden constituir una herramienta útil y legítima para evaluar la efectividad de un servicio digital, si bien queda claramente delimitada la línea roja de la identificación individualizada.

Entrando en el estado actual del propio artículo 8.1, se consideran exentas de la necesidad de obtención de consentimiento (o, en lenguaje GDPR/RGPD, de la imposibilidad de ampararse en cualquiera de las cinco bases legales restantes):

  • Las cookies necesarias para la prestación del servicio solicitado por el usuario (apartado c)
  • Las cookies necesarias para la medición de audiencias, siempre y cuando dicha medición sea llevada a cabo por el propio prestador, o bien por terceros en su nombre y cumpliendo las condiciones recogidas en el GDPR/RGPD con respecto a encargados del tratamiento (apartado d).

Creo que procede en en este último caso hacer referencia a las directrices de la autoridad supervisora francesa (CNIL) con relación a los límites de dicha medición de audiencias.

Por el camino han ido quedado ya las exigencias pasadas de un sistema “de primera parte” que interpretaba este término como excluyente de servicios en nube operados por terceros.

Siguiente episodio, el nueve de septiembre.

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